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Octubre - Enero de 1997 · nº 1

Crecimiento, competitividad y empleo en L'Hospitalet
Celestino Corbacho Chaves

En un mundo tan complejo como el actual, las predicciones y "recetas" económicas quedan obsoletas en pocos años, ya que existe un desfase entre las teorías económicas formuladas y el momento en que estas cobran carta de naturaleza mediante el discurso de los políticos y su difusión a través de los medios de comunicación.

Sin duda resulta más contemporáneo el criterio del Nobel de Economía, James Tobin, en el sentido de que la tendencia hacia el eslogan rápido, suministrado con el efecto multiplicador de la comunicación, acaba creando recetas económicas instantáneas, pero, con frecuencia, rápidamente perecederas.

Nadie podrá soprenderse, por tanto, que afirme que la iniciativa pública local, una pequeña tuerca del sistema -desde luego, no insignificante, pero sí engarzada y sujeta al giro a los otros engranajes de la maquinaria-, no cuente entre sus recursos con la varita mágica de la autosuficiencia. Forma parte de su responsabilidad moral, eso sí, la obligación de contribuir, a partir de aquellas políticas que son de su competencia, a la mejora de las condiciones de vida de su comunidad.

Históricamente, L'Hospitalet ha sido depositaria de una fuerte base industrial, que, no obstante, se ha visto sometida en las últimas dos décadas a la evolución darvinista precipitada por la crisis económica, la implantanción de las nuevas tecnologías y la propia mundialización de la economía. Esa selección natural ha reducido, pero también depurado nuestro tejido industrial. De hecho, la transformación de la estructura empresarial de la ciudad en los últimos años ha sido de tal magnitud que difícilmente se puede seguir afirmando que L'Hospitalet sigue siendo un municipio eminentemente industrial: las actividades relacionadas con los servicios superan en número de empresas y de personas ocupadas a las relacionadas con el sector secundario.

El camino seguido hasta ahora viene descrito en Las condiciones del progreso económico, del economista Colin Clark: La vía de progreso se sostiene en un primer estadio, en la primacía del sector secundario sobre el primario y, en una fase siguiente, del sector terciario (los servicios) sobre el secundario (la industria).

Las nuevas empresas que se están ubicando en L'Hospitalet y también en las poblaciones del Baix Llobregat se engloban en el ámbito de los servicios. Así lo indican las cifras de la evolución de las actividades económicas en la ciudad entre 1986 y 1994. Las empresas del sector servicios han incrementado en seis puntos su representación en la estructura productiva para alcanzar el 64 por ciento en 1994. El análisis de la actividad laboral por sectores apunta igualmente al creciente peso de los servicios en la economía local. El sector terciario ha pasado de ofrecer el 45 por ciento de los puestos de trabajo en 1986 a dar empleo al 63,8 por ciento de los asalariados.

Este fenómeno se consolidará e incrementará en los próximos años con la progresiva ocupación del suelo industrial disponibles en las zonas de Granvia Sud y Pedrosa. Completamente urbanizadas, por sus características y buena ubicación -cerca de las principales infraestructuras de comunicación de Barcelona- constituyen una excelente localización para empresas urbanas, no polutivas, a medio camino entre la transformación y la innovación, generadoras de puestos de trabajos caracterizados por un elevado grado de especialización.

No hemos escatimado recursos para que la industria de servicios disponga de un entorno adecuado a sus necesidades en L'Hospitalet, pero tampoco nos hemos dejado embaucar por los cantos de sirena que elevan la tercerización de la economía a la enésima potencia. Sin industria, una industria aquilatada a las necesidades del mercado, no es posible hervir el caldo del que se nutren el propio sector terciario y el empleo. De hecho, el número de empresas industriales en la ciudad se mantiene respecto a las cifras de 1986. El sector, asimismo ocupa al 30,6 por ciento de la población activa de L'Hospitalet.

 

Tasa de desocupación europea

El último estudio sobre la evolución del desempleo en Catalunya refleja que L'Hospitalet es la ciudad del área metropolitana de Barcelona menos castigada por el paro, con una tasa de desempleo del 8,8 por ciento, porcentaje en la línea de la Unión Europea y a cierta distancia del 11,31 por ciento que registra la media catalana.

Esa cifra resulta alentadora, pero no tanto como para olvidar que persisten bolsas de desempleo entre sectores sensibles de nuestra población. Básicamente entre jóvenes entre 16 y 29 años y entre mayores de 50.

Es cierto que esta epidemia social de nuestra época no puede combatirse exclusivamente desde la administración local, puesto que el problema trasciende a nuestras competencias. Podemos, no obstante -y en el caso de L'Hospitalet doy fe de ello- articular las políticas de formación y creación de infraestructuras necesarias para que cada metro cuadrado del término municipal sea capaz de adaptarse a las demandas de las grandes corporaciones financieras e industriales como al tupido tejido, indispensable para cualquier ciudad, de la pequeña y mediana empresa. La reciente instalación del centro logístico para el sur de Europa de la multinacional coreana Samsung en el polígono Pedrosa, o la próxima apertura de las oficinas del grupo asegurador Banco Vitalicio son fruto del, desde mi punto de vista, buen resultado de una política urbanística acertada.

No hemos dejado al margen la trascendencia de la pequeña y mediana empresa en su función creadora de empleo. L'Hospitalet tiene censadas 13.000 actividades económicas. Nos consta que el perfil industrial de la ciudad se caracteriza por el creciente grado de diversificación de su estructura productiva, constituida por un buen número de pequeñas y medianas empresas, que abarcan, prácticamente, todos los sectores de actividad.

 

Una ciudad con recursos

Sería absurdo pensar que el trabajo ya está hecho y basta con sentarse a ver caer la fruta madura del árbol sembrado. Creo más sensato pensar que la tarea emprendida está a medio hacer, que efectivamente los árboles se han sembrado, pero hay que dedicarles tiempo y cuidados e, incluso replantar, si la cosecha resulta tardía o insuficiente. Se me permita el símil agrario para recordar que no hemos pasado de puntillas sobre el campo que debe generar nuestros recursos del futuro, y que entroncan con las ideas que he intentado desbrozar hasta aquí. Si acaso, los pilares asentados son la urdimbre de una voluntad transformadora, que no sólo se ha puesto de manifiesto desde la Administración local, pero que desde ésta hemos sido capaces de dar forma.

 

Recursos humanos cualificados

El Libro Blanco sobre crecimiento competitividad y empleo, publicado por la Unión Europea en 1993, recogía la necesidad que para la viabilidad laboral de los países miembros tiene la correcta cualificación de sus recursos humanos y la adaptación de éstos a una demanda en continua evolución.

Es una realidad que los hospitalenses están hoy mejor preparados para dar respuesta a las necesidades de un profesionalizado mercado laboral. Un ejemplo ilustrativo: el número de jóvenes de nuestra ciudad que cursan estudios universitarios es cada vez mayor. Así, en seis años, se ha pasado de 3.850 alumnos a 6.650, siendo las especialidades más concurridas las de derecho, ciencias empresariales, administración y dirección de empresas e ingenierías técnicas y superiores, todas ellas marcadamente especializadas.

Este incremento de jóvenes universitarios es el fruto de una sólida oferta de educación primaria y secundaria formada por 33 centros de educación infantil -3 de ellos públicos-, 71 centros de educación infantil y primaria -42 públicos-, 16 centros de formación profesional y otros 14 de BUP y COU- la mitad de ellos de carácter público. En estos momentos 25.023 alumnos se reparten en 1.066 aulas de educación infantil y primaria, 7.514 en 249 aulas de FP y 6.839 en 198 aulas de BUP y COU.

Además conscientes de que la formación ocupacional es una herramienta indispensable para todas aquellas personas que buscan una respuesta eficaz a la adquisición y actualización de conocimientos, el Ayuntamiento, a través del Instituto Municipal de Formación Ocupacional (IMFO), ha concentrado la oferta en materia ocupacional en un nuevo y moderno centro de formación dirigido a procurar la inserción laboral de las personas en paro. La mayoría de los cursos impartidos en este nuevo equipamiento, al igual que las escuelas taller que funcionan en estos momentos, están financiados en parte o en su totalidad con fondos procedentes de la Unión Europea.

 

Disponibilidad de suelo industrial

El desarrollo económico de L'Hospitalet se asienta en dos grandes ejes. Uno de ellos es el desarrollo económico de la zona sur de Pedrosa y Granvia Sud aprovechando la transformación económica del Baix Llobregat y del Delta. En estos momentos más de medio millón de metros cuadrados urbanizados están disponibles para la recepción de nuevas industrias. El segundo eje de nuestra economía es, como ya he apuntado anteriormente, la potenciación del sector terciario y del comercio.

Pero vayamos por partes.

L'Hospitalet cuenta con la reserva de suelo industrial más importante del área metropolitana de Barcelona. Esta privilegiada situación ha sido el resultado de un importante esfuerzo de gestión y recursos por parte de las administraciones públicas y la iniciativa privada, que ha puesto remedio a las deficientes condiciones de urbanización y a la ausencia de infraestructuras de estas zonas. La magnitud de la superfície a urbanizar, el carácter fragmentario de la propiedad del suelo y la escasez de recursos económicos obligó a diseñar un modelo donde la iniciativa pública jugaba un papel catalizador de la iniciativa privada, en el caso del sector Granvia Sud y Carretera del Mig, y de cooperación entre administraciones, en el caso del sector Pedrosa, donde el propietario mayoritario era el Institut Català del Sòl.

Actualmente la ciudad cuenta con tres millones de metros cuadrados calificados como zona industrial. Los polígonos de Granvia Sud y Pedrosa están aproximadamente al 50 por ciento de su ocupación y el Ayuntamiento es propietario de 40.000 m2 en este territorio y, por lo tanto, cualquier actividad económica o empresarial interesada en ubicarse en L'Hospitalet dispondría de espacio para ello.

 

La feria del 2000

La Feria Internacional de Barcelona afrontaba la década de los noventa con el reto de encontrar el emplazamiento más adecuado para ampliar sus instalaciones de Montjuïc, para poder así dar una adecuada respuesta a un calendario de actividades cada vez más numeroso y sectorializado y seguir al frente de los recintos feriales europeos. En este sentido, la instalación de Fira de Barcelona en los terrenos de Pedrosa es una de las actuaciones más relevantes que se han llevado a cabo en la ciudad en las últimas décadas. En primer lugar, por su carácter de equipamiento de ámbito metropolitano y, en segundo lugar, porque ha significado la recalificación y dinamización de una zona que hasta ese momento tenía un marcado uso industrial, que se verá favorecida con la futura llegada del metro. Además, la celebración de certámenes genera un impacto económico anual que en el caso de la Fira de Barcelona se estima en más de 90.000 millones de pesetas.

La inauguración oficial de Montjuïc 2-L'Hospitalet por Sus Majestades los Reyes, el 27 de noviembre de 1995, supuso la culminación de un largo proceso iniciado en 1990 y cuyo objetivo era que la ampliación de la Fira de Barcelona se realizase en nuestra ciudad. Las nuevas instalaciones disponen de dos pabellones de 10.300 y 27.000 m2 -el más grande de España en una sola nave-, un edificio de servicios generales de 2.800 m2, un espacio de 15.000 m2 para exposiciones al aire libre y un aparcamiento con capacidad para 1.500 turismos y 54 camiones.

En los últimos meses, Montjuïc 2-L'Hospitalet ha acogido diferentes salones monográficos como Expopell, Informat, Barnajoya, Firelectric, FIPAC y Rehabitec. El éxito de visitantes y expositores ha puesto de manifiesto la idoneidad de las modernas instalaciones.

 

Las grandes infraestructuras

Barcelona y su área metropolitana ocupan el séptimo puesto de una lista que según el Instituto de Investigación Económica de Munich (IFO), enumera las ciudades europeas con mejores perspectivas de desarrollo hasta el año 2000, con crecimientos anuales de más de un dos por ciento. El estudio confirma así que, cada vez más, las grandes metrópolis europeas enfocan su desarrollo a través de los servicios y destaca la voluntad de potenciar el puerto de Barcelona con ayuda de proyecto Llobregat-Delta que convertirá esta zona en el centro de la logística más importante del sur de Europa.

El desarrollo del Plan del Delta convertirá en un importante núcleo de actividad un territorio que históricamente no tenía una función dinámica desde el punto de vista económico. Por tanto, la vía de comunicación que une al aeropuerto con la ciudad de Barcelona empieza ahora a cobrar la importancia que debe tener cualquier arteria de estas características. Por su situación geográfica la zona de la Granvia de L'Hospitalet, con los polígonos de Granvia Sud y Pedrosa, está llamada a convertirse en lo que podríamos denominar la espina dorsal de las infraestructuras del Llobregat. En la medida que el Delta del Llobregat lleve a cabo uno de los proyectos que en estos momentos contempla - ampliación del aeropuerto de Barcelona, desvío del río Llobregat para facilitar la ampliación del puerto y llegada del Tren de Alta Velocidad-, éste actuará como locomotora económica y facilitará el desarrollo de los municipios del área.

La Granvia es una de las claves del futuro desarrollo de L'Hospitalet. Por un lado, la existencia de la Ciudad Sanitaria y Universitaria de Bellvitge es un punto de atracción de nuevos equipamientos docentes, de investigación, universitarios y ligados a la sanidad. Por otro, los terrenos del cuartel de Lepanto se convertirán en sede de un importante equipamiento supramunicipal, aún por determinar. Estas actuaciones, conjuntamente con la transformación de esta vía en un bulevar y la remodelación urbanística de la plaza Cerdà, configurará un nuevo eje de centralidad, fachada de L'Hospitalet del año 2000.

Por otro lado, la nueva Farga, situada en el mismo centro de la ciudad y en los terrenos que antes ocupaba la fundición de Altos Hornos de Catalunya, está llamada a constituirse en un segundo espacio de centralidad y punto neurálgico de la vida local. El complejo, en el que se han invertido 6.070 millones de pesetas, consta de un Max Center de 17.800 m2, dedicado a actividades comerciales y de ocio y más de un millar de plazas de aparcamiento. Sus más de 120 comercios, entre tiendas, restaurantes y salas de cine, evitará que el consumidor tenga que desplazarse para realizar sus compras a una gran área comercial de otra población. A su lado se halla el Centro de Actividades La Farga, un moderno equipamiento capaz de dar respuesta a todo un conjunto de actividades diversas -ferias, congresos, actos culturales y ciudadanos, entre otros- que precisan de unos espacios amplios y bien comunicados.

 

Un comercio competitivo

No ha pasado desapercibido que si en otros tiempos fueron la industria y posteriormente la distribución comercial las que acabaron imponiendo sus condiciones al mercado, ahora son los propios consumidores los que han asumido la hegemonía en el sector. Las voces de los expertos enumeran importantes cambios en los hábitos comerciales, que han desembocado en una radical transformación del sector:

La crisis económica ha hecho que el consumidor medite mucho más la utilización de su capacidad adquisitiva.Se han limitado las posibilidades de nuevas compras y se tiende a la reposición.Los cambios demográficos provocan el incremento de la edad media del consumidor y tienden a crear un nuevo tipo de cliente.La incorporación de la mujer al mercado laboral provoca una reducción del tiempo dedicado a las tareas domésticas y, por consiguiente, un desvío en la elección de productos de uso en el entorno familiar.La independencia de la unidad familiar provoca que la compra se convierta en una actividad lúdica. Se concentra en el fin de semana y cada miembro de la familia la individualiza.Aumenta el grado de formación de la población, y por tanto el grado de exigencia por parte del consumidor.Aumenta la importancia del factor tiempo; se reduce el periodo destinado a compras.Mayor sensibilidad hacia lo ecológico con una marcada tendencia a consumir productos que respeten el medio ambiente.Preocupación por la salud: preferencia por las actividades deportivas y una alimentación más sana.Disminuye el peso de la alimentación y productos del hogar y aumenta el consumo personal y el de productos de ocio y cultura.

Este importante vuelco en los usos y las tendencias del consumo ha fijado en el otro lado del espejo una acuciante necesidad de transformación en el sector comercial a la que L'Hospitalet no ha sido ajena. La ciudad dispone de un consolidado tejido comercial que se ha ido aglutinando de manera espontánea alrededor de cuatro grandes zonas comerciales: los barrios de Collblanc-la Torrassa, la Florida, Santa Eulàlia y el Centro. En total son 3.000 comercios, que abarcan desde la alimentación hasta los servicios, y que responden a una estructura de negocio familiar. Este sector ha realizado, en los últimos años, un importante esfuerzo por modernizar y hacer más competitivo sus negocios. Así, con el objetivo de atraer a un público que se trasladaba para realizar sus compras a los municipios vecinos, han puesto en marcha una serie de actuaciones -implantación de diferentes modalidades de tarjetas, servicios de reparto a domicilio y promociones especiales determinados días de la semana o períodos del año- que tienen como objetivo adaptarse a los nuevos hábitos alimenticios.

 

La creciente importancia del sector del ocio

Como ya hemos mencionado, los recursos de las administraciones locales en el ámbito económico son limitados. No obstante, cualquier actuación llevada a término desde un consistorio repercute en la vida económica y laboral de la ciudad. Como alcalde de L'Hospitalet, considero que las realizaciones en materia urbanística, socio-cultural o deportiva, también va en esta línea. Así, en una sociedad en la que sus ciudadanos cada vez dedican más tiempo y esfuerzo a la cultura y al ocio -el llamado sector cuaternario-, proyectos que ya son una realidad como el Complejo Deportivo de L'Hospitalet Nord y el Parque Metropolitano de Las Planas y la futura reconversión de la Tecla Sala en un centro cultural de ámbito metropolitano pueden y deben ser un elemento más para la activación de la economía local.

Así pues, L'Hospitalet proyecta su futuro con todo el optimismo que le proporciona saberse encuadrada en uno de los ámbitos de desarrollo económico más activos y con mejores perspectivas del sur de Europa, el disponer de unos recursos humanos cualificados capaces de dar respuesta a una demanda altamente tecnificada, a una tasa de desempleo igual a la media europea y a unas modernas infraestructuras capaces de dar respuesta a los retos de las próximas décadas.



Celestino Corbacho Chaves.
Alcalde de L'Hospitalet



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