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Noviembre - Diciembre de 2010 · nº 52

Elecciones catalanas: la evolución del voto (1980-2010)
Carles Navales

La evolución del voto desde las primeras elecciones al Parlament de Catalunya en 1980 hasta las de 2006, más un epílogo sobre las de este 2010, conforman el artículo.

PSC-Ciutadans pel Canvi

El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) tuvo su peor resultado en las primeras elecciones al Parlament de Catalunya, celebradas el 1980, con sólo 33 diputados y 608.689 votos; el 13,72% del censo electoral y el 22,33% del voto emitido. Su mejor resultado en votos lo obtiene en las elecciones de 2003, en las cuales rebasa por primera vez el millón de votos (en 1999 los superó en coalición con ICV) con 1.031.425 votos, el 19,43% del censo electoral y el 31,07% del voto emitido. Sin embargo se quedó en 42 diputados, los mismos que ya obtuvo Raimon Obiols en 1988. En las últimas elecciones de 2006, bajó a 796.173 votos, el 14,96% del censo y el 26,82% del voto emitido; obtuvo 37 escaños.

El PSC ha vivido cuatro momentos significativos. El primero en 1980, cuando todavía estaba en el ambiente el excelente resultado obtenido en la primera convocatoria electoral de nuestra democracia (las elecciones a Cortes Constituyentes de 1977), en que la izquierda barrió en Catalunya. Todo hacía presagiar un éxito socialista, pero no fue así, y quedó demostrado que cada consulta electoral tiene su particular voto: legislativas, autonómicas y municipales.

El segundo momento importante se da en 1988, cuando, liderado por Raimon Obiols, obtiene la cifra todavía hoy no superada de 42 diputados, pero con 400.000 votos por debajo de CiU.

Es en 1995, encabezando la lista Joaquim Nadal, cuando aparece un dato significativo. La participación aumenta cerca de 10 puntos respecto a las anteriores elecciones, sin embargo el PSC obtiene un mal resultado, tan sólo 34 diputados, con el 15,79% del censo electoral y el 24,81% del voto emitido. Se rompe la creencia de que los abstencionistas eran mayoritariamente votantes socialistas no identificados con las elecciones autonómicas, y que si la participación crecía sería a favor del PSC. No es así, ese año el aumento de la participación se reparte entre todos los partidos, especialmente en beneficio de una ERC emergente y de ICV, que recoge mucho descontento socialista con motivo de los escándalos de Estado que estaban acontecían.

En 1996, con la victoria del PP en España, las cosas empiezan a cambiar. El PSC -con un PSOE en vías de renovación- recupera voto perdido y, liderado por Pasqual Maragall, da un tirón hacia delante, que le lleva a la victoria de 2003 alcanzando la presidencia de la Generalitat. El PSC apenas absorbe voto por su izquierda, pero, en cambio, atrae voto moderado que en su momento fue a UCD, es un voto catalanista, pero no nacionalista, que anteriormente optó por CiU y, también, consigue voto nuevo entre la juventud.

Y así llegamos a las últimas elecciones de 2006. El reto que se le planteó al candidato socialista, y hoy presidente de la Generalitat, José Montilla, era de categoría: superar el listón de los 42 diputados apelando al voto moderado, pero no fue así: el desgobierno Maragall y el hartazgo estatuario le hicieron perder voto moderado y socialista clásico, por lo que se produjo el bajón que hemos apuntado al principio de este apartado.

 

Convergència i Unió     

Su peor resultado lo obtuvo el 1980, elecciones que, sin embargo, ganó con 754.448 votos, el 17% del censo electoral y el 27,68% del voto emitido. Fue en las siguientes elecciones de 1984 cuando le llegó su mayor éxito, con 1.246.917 votos, el 29,92% del censo electoral y el 46,56% del voto emitido, pasando de una mayoría minoritaria de 43 escaños, a una mayoría absoluta de 72. No fue hasta 1995 que volvió a estar en minoría, diez años en que pudo hacer y deshacer cómodamente.

Los tres principales momentos de esta coalición son: su primera victoria; la mayoría absoluta de 1984; y el declive y pérdida de la presidencia del Gobierno, periodo que se inicia en 1992 y concluye el 2003.

En las primeras elecciones autonómicas, las de 1980, CiU no es gran cosa y apenas tiene historia, pues mientras UDC (el socio de coalición) es un partido histórico CDC se fundó en 1978, con Franco ya muerto. CiU  no obtuvo grandes resultados en las elecciones legislativas de 1977. Sin embargo, en las primeras elecciones autonómicas consigue recoger el sentimiento de la Catalunya profunda y, aunque no llega a mayoría absoluta, los votos de los diputados conservadores de la ERC de entonces y de UCD son suficientes para investir a Jordi Pujol como presidente de la Generalitat de Catalunya.

Las elecciones de 1984 se le presentan a CiU cual perita en dulce. UCD ha desaparecido, el PSUC se ha roto, el electorado tradicional de ERC se siente más identificado con Jordi Pujol que con los suyos y el PSOE aparece como responsable del caso Banca Catalana, que convierte Jordi Pujol en el presidente mártir del centralismo. Así las cosas, absorbe votos de todas partes y se erige con la mayoría absoluta: 120.000 votos le vienen de ERC, cerca de 150.000 de la UCD, y, en menor porcentaje, del PSUC y de un nuevo electorado, que se abstuvo en las anteriores.

La situación se mantiene estable hasta 1992. Aunque obtiene un buen resultado, inicia un cierto declive que se acentúa a partir de 1996. Dos son los factores: su apoyo al PP de José Maria Aznar y la irrupción de una nueva generación dirigente en ERC, que atrae gran parte del voto nacionalista joven. Paradójicamente es la juventud formada educativamente bajo el gobierno de CiU la que acaba restándole votos hasta llevarla a la derrota de 2003. Está recogiendo los frutos que sembró hace años. Se trata de la generación Bola de Drac, aquella serie de TV3 elogio de la violencia; se trata del maltrato dado al resto de España por unos medios de comunicación institucionales; se trata de una enseñanza en que la historia tiene un valiente y bueno, que es el catalán, y un malo y cobarde, que es el español. En bandeja de plata, CiU regaló al independentismo una buena parte del que debía haber sido su nuevo electorado.

En las elecciones de 2006, se recuperó alcanzando 935.756 votos y 48 diputados. El 31,52% del voto emitido y el 17’58% del censo. Los motivos básicos son dos: la vuelta al redil de parte del voto que se fue a ERC y el aumento del abstencionismo en el electorado socialista.

 

Esquerra Republicana de Catalunya

La evolución del voto de ERC en las elecciones al Parlament de Catalunya (1980-2003) ha tenido tres momentos importantes: el voto de la nostalgia en 1980; la travesía del desierto hasta 1992; y el subidón, que culmina en 2003. El momento más bajo lo vivió en 1988, año que solamente mereció 111.647 votos, el 2,45% del censo electoral y el 4,12 % de los votos emitidos. En total, 6 diputados, eso sí, uno más que en las elecciones anteriores gracias a una ley electoral que prima el kilómetro cuadrado en detrimento del ciudadano. Y su gran momento lo vivió las últimas elecciones de 2003, en que consiguió 544.324 votos, el 10,26% del censo electoral y el 16,40% del voto emitido, que le permitió obtener 23 diputados. En resumen, un 7,81% del censo electoral recorre estos tres itinerarios: va de ERC a CiU y de CiU a ERC; de la abstención a ERC y, además, el itinerario de los jóvenes que optan por el independentismo y votan por vez primera. Pero en  2006 el péndulo volvió a oscilar y perdió 4 puntos en favor de CiU. Obtuvo 416.355 votos y 21 diputados; el 14,03 del voto emitido y el 7,82 del censo.

En 1980, ERC tuvo 241.711 votos, que se quedaron en 126.971 en las siguientes elecciones, las de 1984. Prácticamente la mitad de los votantes se escabulleron a CiU, que consiguió el mejor resultado de su historia, tanto en votos como en escaños. El voto republicano de 1980 tenía mucho de nostálgico y CiU era todavía una gran desconocida. Después de cuatro años de gobierno Pujol, muchos votantes de ERC encontraron en CiU una opción más sólida y no dudaron en abrazarla.

Empieza la gran travesía del desierto y las crisis internas en el partido. Van sucediéndose diferentes dirigentes  hasta llegar a ser liderada por Àngel Colom y Pilar Rahola, que consiguen remontar con el discurso de la autodeterminación, atractivo para un sector de la juventud. La ascensión se inicia el 1992, con 210.366 votos, todavía por debajo del resultado de 1980, que no superan hasta 1995 con 305.867 votos. Es el inicio de la era Carod-Rovira. En 1999 bajan ligeramente en votos, pero aparece el que será el principal vivero electoral para los independentistas: el anticatalanismo del gobierno de José María Aznar, con sobredosis a partir del año 2000, al obtener mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Si a lo dicho unimos la alianza entre PP y CiU en el Parlament de Catalunya y en el Congreso de los Diputados, ya tenemos todos los ingredientes del subidón que ERC disfruta a partir de ese año y hasta 2003, en que consigue su mejor resultado, ya apuntado anteriormente. ERC se benefició del voto joven y del voto que marchó de CiU por parte de muchos electores, que quisieron advertir seriamente a Artur Mas por haberse aliado con José Maria Aznar.

Con la desaparición de la bicha Aznar, el electorado convergente que marchó a ERC regresa a casa. ERC tiene dos handicaps insuperables: el desengaño de un sector de su electorado por haber dado el voto a los socialistas, y la desautorización por la manera tan infantil con que ha gobernado.

 

Partit Popular de Catalunya

El PPC obtuvo su peor resultado en las primeras elecciones al Parlament de Catalunya en 1980, entonces sólo consiguió 64.119 votos, el 1,44% del censo electoral y el 2,30% del voto emitido; hay que señalar que se presentó como Alianza Popular. Y su mejor resultado fue en las elecciones de 1995, cuando encabezó la lista Aleix Vidal-Quadras, con 421.752 votos, el 8,3% del censo electoral y el 13,05 del voto emitido. En 1980 no sacó ningún escaño y en 1995 llegó a obtener 17, bajando hasta llegar en las últimas elecciones a 14 diputados, con 316.222 votos, el 10’65 del voto emitido y el 5’94% del censo.

Los momentos principales de su evolución son tres: el fracaso de 1980; el éxito de 1995; y la renovación del partido con Josep Piqué como adalid, que permitió al PP obtener en España el cambio de alianzas al que se resistía Vidal-Quadras, y que consistió en el apoyo de CiU en el Congreso de los Diputados a cambio de concederle el PP el suyo en el Parlament de Catalunya, lo cual les permitió gobernar establemente a los unos en España y a los otros en Catalunya.

El trompazo de 1980 es de fácil explicación. En aquella época Alianza Popular la lideraba Manuel Fraga junto con otros destacados primeras espadas del franquismo. Eran otros tiempos y la ciudadanía lo aceptaba todo menos volver al pasado. Así que el voto de centroderecha se fue a UCD (hoy inexistente), que llegó a los 287.160 votos, el 6,48% del censo electoral y el 10,55% del voto emitido, con 18 diputados.

Después de la desaparición de UCD, en las siguientes elecciones de 1984 los populares obtuvieron 150.000 votos más procedentes de aquel partido, que les permitió tener 11 diputados, con el 4,92% del censo electoral y el 7,66% del voto emitido. También CiU se benefició de la desaparición del partido centrista, cosechando los votos restantes. Sin embargo, el dato de mayor interés se da en las elecciones de 1988, cuando una parte de la extinta UCD se presenta con las siglas CDS, partido que lideró en España Adolfo Suárez, y obtiene 103.351 votos, cosa que el PPC acusa perdiendo unos 80.000 votos respecto a las anteriores.

Pero el CDS desaparece y el mapa se modifica de raíz, aunque en una situación excepcional, la de 1995, con un PSOE que se ha visto desacreditado por casos de corrupción y tramas policiales, mientras un PP renovado con José Maria Aznar al frente, promete acabar con todo aquello y anuncia que desarrollará una política centrista y moderada. Así las cosas, las elecciones catalanas de 1995 fueron para muchos electores unas elecciones primarias de las elecciones españolas, que se anunciaban para el año siguiente. Si añadimos que Vidal-Quadras transmite un mensaje antinacionalista, ya tenemos todos los elementos para la gran subida, con los resultados que ya hemos indicado.

Y hete aquí que en 1996 José Maria Aznar gana las elecciones y es investido presidente del gobierno gracias al voto de los partidos nacionalistas, lo que hace que cambie su política en Catalunya dando por finalizada la etapa “Pujol enano, habla castellano” e iniciando la de “Pujol amigo, estamos contigo”. Ambos partidos tejen una alianza tácita que no se rompe hasta la victoria del PSC en 2003, cuando la suma de diputados de PPC y CiU no son suficientes para que el convergente Artur Mas se haga con la presidencia. Ya en 1999 los socialistas tuvieron más votos que los nacionalistas, pero, en aquella ocasión, la mayoría de diputados necesaria para alcanzar la presidencia sólo la cosechó la derecha.

 

Iniciativa per Catalunya Verds - EUiA

El PSUC (Partit Socialista Unificat de Catalunya) fue el partido de los comunistas catalanes y participaba en los órganos de dirección del PCE (Partido Comunista de España). Durante la dictadura y la transición era la formación política más sólida, hasta el punto en que decir «el Partido» equivalía a decir «PSUC». Con la llegada de la democracia sufrió una gran presión, como también el PCE, por parte de la Unión Soviética para que se convirtiera en un partido de su obediencia y renunciara a tener una política propia, cosa que le llevó a una gran crisis interna, que tuvo como resultado la salida de este partido de la mayor parte de su militancia como también sucedió en el PCE con expulsión incluida de Santiago Carrillo, su líder histórico. El PCUS consiguió convertir a PSUC y a PCE en la sombra de lo que fueron.

En las elecciones al Parlament de Catalunya del año 1980 (siendo aún PSUC), los comunistas catalanes alcanzan el mejor resultado de su historia, con 509.014 votos, el 11,47% del censo electoral y el 18,68% del voto emitido, mientras el peor resultado lo obtiene el 1984, con 160.629 votos, el 3,57% del censo electoral y el 5,55% del voto emitido, pasando de 25 diputados a tan sólo 6. En medio, la crisis ya apuntada.

El inicio de su recuperación electoral llega en las siguientes elecciones, las de 1988, cuando se presenta ya como IC, pero el ascenso es muy ligero, sólo obtiene 209.211 votos, el 4,58% del censo electoral y el 7,72% del voto emitido, y pasa de 6 a 9 diputados. En 1992 IC se ve perjudicada por el ascenso de la ERC de Àngel Colom, que le absorbe una parte de su voto nacionalista, y se queda en 171.974 votos, el 3,55% del censo electoral y el 6,47% del voto emitido, con 7 diputados.

No es hasta 1995 que observa una cierta recuperación. Se trata de un momento en que personajes del PSOE están envueltos en algunos casos de corrupción de gran entidad, cosa que hace que una parte del electorado socialista opte por votar socialista, tapándose la nariz, o se incline por IC o abstención. En esa convocatoria obtiene 313.092 votos, el 6,61% del censo electoral y el 9,68% del voto emitido, con 11 diputados. Desde 1995 hasta 2003, el voto de IC (ahora ICV-EUiA) se estabilizó en un 7-9%. El resultado en las elecciones autonómicas de 2003 fue de 241.163 votos, un 4,54% del censo electoral y el 7,26% del voto emitido, con 9 diputados. En total, unos dos puntos y unos 90.000 votos han pasado de éstos al PSC, después de que el PSOE perdió las elecciones -por los motivos ya apuntados- y empezó la corta, pero intensa, era Aznar. En las elecciones de 2006, y en coalición con EUiA, obtuvo 282.693 votos y 12 diputados; el 9,52 del voto emitido y el  5’31 del censo electoral.

Tres grandes fases, pues, en su itinerario electoral: la comunista, la poscomunista y, dentro de ésta, la de partido de gobierno. En la primera, la sociedad considera que es un gran partido, por su historia, su independencia respecto la URSS y, especialmente, la calidad de sus militantes de base. Después de su crisis interna llega el descalabro de 1984, cuando la mayor parte de su electorado opta por el PSC, también una parte por CiU y un pequeño fragmento va hacia ERC. Se recupera medianamente gracias a la crisis del PSOE y ahora está por ver la repercusión electoral de su etapa de gobierno.

 

Ciutadans - Partido de la Ciudadanía

El descontento de la etapa de gobierno de Pasqual Maragall, las desavenencias con el gobierno socialista de España y el desgobierno del gobierno catalán consiguen que una parte de su electorado socialista busque otros espacios políticos. Sucede también que parte del electorado del PP no se cree que los suyos vayan a negarle el voto parlamentario a un candidato nacionalista a la presidencia de la Generalitat. Ambas posiciones cuajan en este nuevo partido, que obtiene 89.840 votos y 3 diputados, con el 3,03 del voto emitido y el 1’68 del censo.

 

La abstención y el voto en blanco: ¿el nuevo partido?

El Estatuto de Catalunya se aprobó en referéndum con una participación que se acercó, sin alcanzarlo, al 50% del censo electoral (48’85% y 137.207 votos en blanco, el 5,29% del voto emitido). Después, en las elecciones autonómicas, de no presentarse Ciutadans, posiblemente hubiera ocurrido lo mismo. La abstención fue del 43’96% (2.339.166 personas) y el voto en blanco lo ejercieron 60.224 (el 2’02%) votantes.

El voto en blanco lo deposita en la urna una parte del electorado que se siente profundamente demócrata y que, en muchos casos, luchó contra la dictadura; por eso no acepta la abstención, ya que es una opción que  que da pienso a los que buscan deslegitimar la democracia.

Mientras CiU suma votos de derecha e independentistas, el PSC está estancado, lo que podría llevar, si su electorado abstencionista no reacciona,  a una participación aún más baja que en la anterior convocatoria y a una nueva subida del voto en blanco, el cual, de presentar lista, quizá obtendría unos 6 diputados. Lo cierto es que esta vez el voto en blanco, como en la canción del boliviano Rigoberto Rojas Suárez ‘Tarateño Rojas’: “Se está poniendo de moda en toda la capital". Y seguía: "El vaivén del sucu sucu, sucu sucu te voy a dar. Ay, ay, ay, negra bandida, sucu sucu te voy a dar. ...”. 

 

EPÍLOGO 2010

Las elecciones al Parlament de Catalunya de 28 de noviembre de 2010 han sido un retorno al pasado para los partidos catalanes, cosechando, unos, los excelentes resultados de antaño y, otros, los peores que recordaban.

CiU viaja hasta el año 1984 cuando le llegó su mayor éxito, con 1.246.917 votos, el 29,92% del censo electoral, el 46,56% del voto emitido y 72 escaños. Ahora han sido 1.198.010, el 22,90 del censo, el 38,47% del voto y 62 diputados. Respecto a 2006, son 262.254 votos y 14 diputados más. CiU ha movilizado a todo su electorado y absorbido de ERC muchísimos votos, y también de los sectores moderados del PSC, que llegaron a ver en CiU mejor garantía de gobierno estable y de entendimiento con el PSOE.

PSC-Ciutadans pel Canvi, se remonta al 1980, cuando sólo obtuvo 33 diputados y 608.689 votos; el 13,72% del censo electoral y el 22,33% del voto emitido. Hoy son 570.361, el 10,90 del censo, el 18,32% del voto emitido y 28 escaños; 225.812 votos y 9 escaños menos que en las últimas autonómicas. Siempre han sido malos los augurios para los socialistas catalanes cuando gobierna la izquierda en España, a lo cual se ha unido  las trifulcas del gobierno catalán, la confusión estatutaria y la crisis económica, que han conseguido que estos votos de menos se quedaran mayoritariamente en la abstención y el voto en blanco; bastantes, de clase media, marcharan a CiU; y, en los sectores populares, una cantidad nada despreciable al PP y a PxC.

El Partit Popular de Catalunya ha ido al encuentro de Aleix Vidal-Quadras, que en 1995 alcanzó el récord aún no superado de 421.752 votos, el 8,3% del censo electoral y el 13,05 del voto emitido. Ahora son 384.019, el 7,34 del censo, el 12,33% del voto emitido y 18 señorías. Son 67.797 votos y 4 diputados más que en las anteriores. El aumento se nutre de abstencionistas en barrios populares, que son determinantes a la hora de analizar la subida de la participación. Al igual que en 1995, su electorado se moviliza al completo como antesala de unas elecciones generales que esperan ganar y renuncian a un discurso de centro: lo que fue españolismo rancio de Vidal-Quadras, ahora es la xenofobia de nuestra Alicia.

Esquerra Republicana salta a las primeras autonómicas de 1980 (“roda el món i torna al born”), cuando tuvo 240.871 votos, el 5,43% del censo, 8,90% del voto emitido y 14 sillones, anteayer logró 218.046, el 4,16 del censo, 7,00% del voto emitido y 10 escaños. 198.309 votos y 11 diputados menos que en 2006, prácticamente las mismas cifras que nutren la subida convergente. Le ha pasado que gran parte de su electorado tradicional ya no se fía del partido y los nuevos votantes jóvenes no se creen lo que postula. Se le han ido a CiU los que de CiU le vinieron, y la juventud independentista ha optado por las nuevas opciones. Podemos decir que hay un viejo y un nuevo independentismo y, algo curioso, al igual que los hijos de los convergentes se fueron a ERC, ahora los hijos de los esquerranistes se van al neoindependentismo, cual si de una saga cinematográfica se tratara y es que aquellos jóvenes que en 1992 iniciaron el ascenso independentista motivados con un eslogan grabado sobre un culo con tejanos, ya tienen veinte años más,  visten "cortefiel" y sus hijos les están tomando el relevo político.

Iniciativa per Catalunya Verds-EUiA se va a 1988, cuando se presentó como IC por primera vez y obtuvo 209.211 votos, el 4,58% del censo electoral, el 7,72% del voto emitido y 9 diputados, muy similar a hoy con 229.985, el 4,39% del censo, 7,39% del voto emitido y 10 sillas. Son 52.708 votos menos. Resulta difícil determinar donde han ido. Seguramente se reparten entre CiU, neoindependentismo, abstención y voto en blanco como consecuencia del paso por el gobierno y, también, del cambio de liderazgo.

Ciutadans-Partido de la Ciudadanía se consolida, al alza, con 105.827 votos (15.987 más), el 3,40% del voto emitido, el 2,02 del censo y 3 diputados. En 2006 obtuvo 89.840, el 3,03  del voto emitido, 1,68 del censo y también 3 escaños.

Una mención a Laporta, con 102.197 votos, el 1,95% del censo, el 3,28% del voto emitido y 4 sillas. A Carretero, con 39.922, 0,76% del censo y 1,28% del voto emitido. Es voto nuevo o cabreado, que habrá que tener en cuenta.

No debe pasarnos desapercibida PxC, nuestros neonazis, con 75.321, el 1,43% del censo y el 2,42% del voto emitido, que se reparte desigualmente por Catalunya, doblando porcentaje en las zonas conservadoras y rurales con respecto a la Catalunya cosmopolita y urbana.

Y, para acabar, la abstención y el voto en blanco: la abstención fue del 43’96% (2.339.166 personas) en 2006 y, ahora del 40,05% (2.095.122 personas). El voto en blanco lo ejercieron 60.224 (el 2’02%) votantes, por 92.331 (2,94%) ahora. No hace falta decir que la subida de participación, como también el voto en blanco, ha ido en beneficio del PP, neoindependentistas y CiU, perjudicando a PSC e ICV.



Carles Navales.



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