Cuatro congresos25-07-2008
"parece confirmarse la teoría de que el mayor grado de autonomía lo traerán los que cecean" En un espacio de tiempo relativamente corto, han celebrado Congreso cuatro de los partidos políticos importantes en Catalunya: PSC, CDC, PPC y ERC.
Los socialistas han confirmado su unidad interna y vocación de centralidad en la política catalana. Los nacionalistas han puesto al día su doctrina. Los populares han dado paso a un nuevo liderazgo. Y los independentistas han revalidado su voluntad de dar estabilidad al gobierno catalán.
El PSC se ha fortalecido a sí mismo: no ha habido votos de castigo; el liderazgo de José Montilla, presidente de la Generalitat, se ha reforzado al ser la persona más votada; y Raimon Obiols, político de gran altura intelectual, dirigirá un proceso de reflexión sobre el socialismo en Catalunya abierto a la sociedad. Pero lo que más ha destacado es el posicionamiento del líder del partido y presidente del gobierno de Catalunya al dejar claro, en presencia del presidente Zapatero, que el estatuto de Autonomía de Catalunya, aprobado hace ya dos años, es un contrato que debe cumplirse en sus plazos, apuntando que para el PSC ese respeto contractual determina el grado de relación entre éste y el PSOE. Montilla está dándole al socialismo catalán un perfil autónomo que no tuvo ni cuando lo dirigían sus dirigentes más catalanistas. Parece confirmarse la teoría del Manuel Ibáñez Escofet, el gran maestro del periodismo catalán y mejor amigo, cuando nos decía que el mayor grado de autonomía vendría con los que hablan con la z, en referencia al llamado ceceo que caracterizaba a la inmigración andaluza en la Catalunya de los años sesenta.
Por lo que hace al Congreso nacionalista, el líder de la oposición catalana y de CDC, Artur Mas, en su discurso del pasado 20 de noviembre, "El catalanismo, energía y esperanza para un país mejor", marcó el relevo doctrinal con el presidente Jordi Pujol, que en 1988, siendo entonces también presidente, pero de la Generalitat de Catalunya, pronunció tres conferencias en Barcelona para definir su ideario. El 25 de noviembre de aquel año en el Instituto de Estudios Catalanes, con el título "Cuatro conmemoraciones: 1988-1992"; el 14 de diciembre, en la Loja del Mar, "De Carlos III a la Catalunya del 90"; y el 29 de diciembre, en el Salón de Ciento, "Las cuatro caras de Catalunya: 1888-1988".
Jordi Pujol analizaba el encaje de Catalunya en el conjunto de España a través de la historia, subrayando como ha sabido aprovechar siempre los momentos de apertura de los Regímenes españoles, incluso cómo Catalunya le sacó provecho a épocas de ilustración mal aceptadas en el resto de España. Ese fue el hilo conductor de un maestro aventajado, como demostró en el provecho que logró con la transición democrática.
Su delfín, Artur Mas, confirmó políticamente su discurso del 20-N en el congreso de CDC, pero no desde la ruptura con el ideario pujoliano, sino mediante su metamorfosis, con el objetivo de que Catalunya actúe independientemente de España en Europa y el mundo global. Para conseguirlo, un instrumento: la Casa Grande del Catalanismo. El problema es que en la Casa, a día de hoy, sólo ha entrado un palomo (en catalán "Colom").
El de los conservadores, fue un Congreso de marcha atrás. El PPC asume el giro hacia la moderación por el que ha optado en el conjunto de España. La cuestión era visualizar el hecho en un líder nuevo, y ante la posibilidad más que cierta, de que volvieran a liderar el partido los hermanos Fernández Díaz (los Dalton les apodan cariñosamente los suyos) la dirección optó, desde Madrid, por alguien de la generación actual y no marcada por el pasado: Alicia Sánchez-Camacho, mujer joven, de fuerte raíz social, y liberal en sus costumbres. Habrá que ver que da de sí.
En cuanto a los independentistas, el Congreso de ERC se ha batido en una crisis interna que no se ha resuelto. Cuatro corrientes bastante consolidadas; una dirección con poco respaldo congresual, pero, eso sí, dos de las corrientes, que unidas hacen mayoría, han cerrado filas para defender que no se cuestione su presencia en el gobierno de Catalunya como pretendían las otras dos corrientes. La crisis sigue abierta y esperan cerrarla en los próximos meses.
En realidad, ninguna novedad importante ha aflorado.
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